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Friday, February 5, 2016

Narraciones del 1 al 6 de Marquesina Express

Serie Marquesina Express del Coqueta Club


Aquí encuentras los enlaces de las narraciones del 1 al 6


Para que las leas por primera vez.
Para que las vuelvas a leer.
Para que puedas hacer una mejor conección de las narraciones.
Para que las sigas con lujo de detalles.
Para que te las goces.

Cariños, 
Señora Coqueta




















Saturday, November 14, 2015

Marquesina Express 3: Momentos-Arecibo

Solo Para ADULTOS:

Momentos-Arecibo


Lentamente fue despertando al contacto de una mano que acariciaba sus cabellos. Fue abriendo sus ojos poco a poco y aunque la oscuridad de la habitación no le permitía ver absolutamente nada, pudo escuchar el canto de algunas de esa aves madrugadoras que provenía de los arboles de los patios, que le garantizaban que estaba a punto de despuntar el día.

Sintió el calor del cuerpo de su amado Esposo que moldeaba su cuerpo. Con su mano, busca la de él, que aun le acaricia y la detiene sobre su rostro y le da un beso en el area de la palma. El, la abraza y la besa por el cuello sobre su larga cabellera, y aunque ella está de espalda y la habitación oscura, sonríe.

Sonríe, porque sabe lo que a su Esposo le apetece, y porque ella también está sedienta. De poquito a poco se va volteando hasta quedar frente a frente con él, bajo la misma sábana. _”Buenos días mi reina.”; le dice él susurradamente, ahora acariciandole su cara. _”Buenos días mi amor.”; le responde ella, aún con su sonrisa.

A ella le sobrevino el deseo de estirar todo su cuerpo y así lo hizo, y en sus moviemientos lentos de relajación muscular, fue moviendo las sábanas hasta quedar los dos destapados. Al ritmo de sus movimientos su Esposo le iba acariciando con delicadeza sus pechos y la hizo erizar toda. Suavemente y dejandose guiar por la suavidad de su piel, el Esposo aventura bajo el camisón de seda, la única pieza de ropa que la cubría a ella; los suspiros, no se hicieron esperar.
_”Tengo calor.”; es la excusa para sentarse y comenzar a quitarse su camisón blanco de seda. Se deshace de su camisón lanzandolo al aire acompañado de un susurrado _“hurrah!”, ahora con risas de cosquilleos silentes. Se aproxima a él, y expandiendo sus piernas se sienta sobre su cuerpo hasta quedar en posición de cabalgata y siente la risa callada de su Esposo vibrando entre sus piernas, que lo prensaban a ambos lados, fijandolo al cuerpo de ella.



Inclina su cuerpo hacia adelante, sus cabellos llegan primero y acarician el pecho de su Esposo, acomoda su rostro en su cuello y acomoda su cuerpo con la destreza de la experiencia de tantas pasiones desbordadas por los años juntos, hasta lograr el ajuste perfecto del placer.



Su Esposo, acariciando en unas su espalda y en otras atrapandola en abrazos, se une al concierto de respiraciones rápidas. Ella, poniendo sus manos sobre el pecho de él, se impulsa y se despega sin aviso y queda sentada, pero sus uñas se agarran de su piel, pero él, no se queja. Luego, lo suelta, y con sus propias manos se acaricia sus pechos, como si quisiera palpar lo que está sintiendo. Sus brazos ahora se estiran hacia el techo, ella se juega con su melena. El, la sostiene con ambas manos por sus caderas, sincronizado amor desbocado. 


Su alma vuela revoloteando la habitación, sus ojos cerrados, y él disfrutando el espectaculo de su hermosa esposa al reflejo del sol que se coló por la ventana para ser el singular testigo de tan sublime y apasionado momento. Se siente el calor intenso, mientras ella ya va desplomandose sobre el pecho de su amado, y él, aprentandola toda le dice casi como un gruñido; _“ay mi vida, te amo”. Y el silencio no encuentra espacio ante dos corazones fuertemente palpitando y respiraciones que no pueden coordinarlos, como tan fuerte el caudal de las cascadas de un bello amanecer.

Luego de una raquítica siesta, aun en el pecho de su Esposo,  ella, abre sus ojos y mira hacia la ventana por donde se colaban los rayos de sol y en una voz suave, relajada y placentera al oido de su amado, como quién firma la renovación de un pacto de amor con el alma,  comenzó a cantar ...

“Que lindo cuando el sol de madrugada
desgarra el negro manto de la noche
dejando ver su luz desparramada
en un bello amanecer que es un derroche.

Un derroche de luz y de poesía
un concierto de sol en la mañana
que bonitas son las noches de mi islita
y que bello amanecer el de mi patria.

orgulloso me siento una y mil veces
y agradezco al Señor me permitiera...”
y su voz se quebró de emoción y se le escapó una lágrima que en su ruta moja el pecho de su Esposo. 



El esposo, al sentir la humedad en su pecho, despega su mano derecha de la espalda de ella, y busca su rostro, y con sus dedos encuentra el salidero de emociones de su Peli Roja. Aprieta su abrazo y le dice; _“por eso es que te amo; porque te das toda, porque eres completa, porque eres pequeña, delicada y frágil en mis brazos pero eres tan exageradamente fuerte y enorme que no logro abarcarte toda, porque eres... eres... no encuentro palabras para decir lo única que en realidad eres y el valor que tienes para mí. ¡Eres mi mujer!”, dice él con voz de propietario triunfante.

En esta última aseveración, Peli Roja da un salto y toma una almohada y le comienza a pegar a carcajadas mientras le repetía; _“eres mí mujer, eres mí mujer, mí, mí, mí, mí sillón, mi mueble, mi propiedad... buah ha ha...”; estrenduosas carcajadas que lo contagiaron a él quien también comenzó a defenderse con otra almohada. 


_“Hey, no abuses.”, le decía él con risas de felicidad mientras que ella no medía sus fuerzas y lo azotaba sin piedad con la almohada.  El la sujeta y le hace una de esas llaves de lucha libre para aquietarla y lo que consigue es que ella le hiciera una traba ejecutoria de artes marciales escapandose. “¡A que no me atrapas!”; le sugiere ella ya de pie, y él acepta el reto y sale corriendo tras ella que va en dirección al baño.

≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈ºººººººººº≈≈≈≈≈≈≈≈≈

Que bellos mis vecinos, son una familia que da gusto. Desde aquí observo a Peli Roja; está en la marquesina, con sus cabellos mojados y sueltos, pero su mejor atuendo es la sonrisa que no se le borra de su rostro. Se está meciendo en el sillón marrón, ese mismo, el que heredó de su abuelo, parece una niña felíz que ha descubierto en una mecedora, la más divertida montaña rusa al alcanze de sus pies. 

Su Esposo llega con dos tazas de café en mano y le dice; _“toma mí reina.” _“Gracias baby.”, le contesta ella. Me alegra que él le esté sirviendo por los días en que le toca a ella servile a toda la familia. Es costumbre de Esposo, aunque no madruga los fines de semana, a menos que no se quiera ir a dar una vuelta por la isla; prepararle platos esquisitos a Rojita. A la verdad que él es bien chulito con ella, cuando quiere.




_“Rojita, ya le dije a las nenas que se levantaran que nos vamos de paseo.”, le dice él con un buen ánimo, semblante y actitud. _“Que rico papi, sí, quiero salir porque sino me ahogo de felicidad aquí sentada y quiero repartirla por el planeta.” le dice ella. _“Tú y tus ocurrencias. Sí, el día está super bueno, quiero subirme a el auto y manejar lejos, hasta donde me de la gasolina.” continúa conversando él. 



La conversación es interrumpida cuando su hija mayor llega y les informa, que su hermana no se quiere levantar. _“Dile que se apresure que nos vamos, que le doy quince minutos.” dice el padre con autoridad. _“Yo le digo” le contesta la hija. _”Mi amor ayuda a la beba a vestirse por favor.”, le pide la madre a lo cual ella responde; _“Sí mami.” Cuando la joven está a punto de entrar a la casa, le dice a sus padres; _“Oye, escucharon el tremendo escandalo que salía de su habitación hace un par de horas atrás?” A lo cual su madre con ojos desorbitados y con su sonrisa algo borrosa le pregunta, _“¿Y qué escuchaste tu, muchacha de Dios?” 



_”El revolú de riserías que tenían y el corre y corre.”; les informa su joven hija. _”Pues, tu pai corriendome por el cuarto como un loco y lo tuve que azotar con las almohadas.”; decía Peli Roja mirandose a los ojos de su esposo, que estaba en el área del balcón tomando su café y a su vez tenía sus ojos clavados en ella en complicidad. _“Es bién cool, que estén así. A mí me encanta.”; concluye la hija mientras continúa hacia el interior de la casa.

_“Ay santo, ¿baby, tú crees que nos escucharon las nenas?, le pregunta ella a su esposo. _”Por supuesto que sí, si tu eres una escandalosa.”; le contesta él para ver como se pone nerviosa ella. _"Si claro, yo soy una escandalosa y tú, no te quedas atrás, parecías un becerro asmático.” _"Buah ha ha.”, juntos comenzaron a reirse. _”Eres tan loquita, te amo”, le recuerda él. _"Yo también te amo.”, le sostiene ella.

Hubo un silencio, mientras él tenía la mirada perdida balcón afuera, y ella desde el sillón lo observa. _“Mi amor, sabes, se me olvidó compartirte una experiencia que tuve durante la semana. Es que con el trajín de vida que llevamos, hay veces que se me olvida, talvez porque no son tan importantes. Sin embargo, fue tan odd lo que me pasó cuando te dejé en el trabajo, creo que el lunes, allí en frente del edificio de la compañia.”; hace la introducción Peli Roja, de la información que quería compartir con su esposo.

_“¿Qué fue lo que te pasó mi amor?”, le pregunta él. _"Pues, justo cuando nos despedimos y te eché la bendición, tú entraste a el edificio y ya con la señal puesta de mi auto, voy a entrar en la calle, llega esta yipeta blanca con un revolú de colores, y con música a un volumen de berbenas en barrio de sordos con un insoportable bachateo. Pero eso no fue el problema, que fuera una yipeta que parecía una tumba-cocos rodante en tiempo de elecciones puertorriqueñas. Nooo. Es que se me ha atravezado de un modo que si no fuese porque salía despacio, hubiesemos chocado. 

A todo esto, la muy ordinaria, se baja de la yipeta y me ignora, eso me molestó un montón, porque era evidente que el corte que me había hecho a punto de choque fue adrede. Puedo pensar por cinco segundos que no me conoce, pero por el resto del tiempo, pienso que me conoce mucho más de lo que la conosco yo a ella.”; Peli Roja va narrandole a su esposo su experiencia pero este seguía de espalda hacia ella sin decir nada, sin voltearse y yo con la oreja pará aquí, bueno pues solo para contarles a ustedes, lectores, no se hagan, ¿verdad que está interesante?

_”Y disculpame que le llame ordinaria a una de las empleadas de limpieza de nuestra compañia, sabes que no acostumbro a agredir a una de mi mismo género, que somos escencia por ser mujer y no por el rol que nos toca ejercer en la vida, pero me baso en la canción que salía de los parlantes de su yipeta, que casi me deja sorda, y claro está, por su actitud al bajarse. ¿Sabes cuál era la canción?", le pregunta ella, y sin voltear él le pregunta, _"¿Cuál?" _"Era una canción que decía algo de que los cuernos no duelen tanto como duelen los rumores, o algo así, super vulgar.”, sigue ella con su movimiento con la mano en la que no tiene la taza. ¡Madre mía, Rojita habla con las manos con un flow!

Aún ella no había terminado la R de vulgar cuando el Esposo con cara seria, se voltea pero disimula su rostro tras la taza de café dandose un sorbo, no dice nada, pero se sospecha lo inevitable, la pregunta que su esposa le va a lanzar.

_”¿Quién es esa chinchorrera? Yo no la había visto antes, y yo conosco a todas las féminas empleadas en la compañia. Uff, hasta conosco y se más de lo que debiera, de cada una de ellas, pero esta, de dónde salió?”; le lanza Peli Roja.

Tragando el buche de café que aun tenía guardado en la boca, carraspea y le dice; _“Oh, no se de quien estás hablando. ¿Que tenía uniforme de empleada de limpieza? Pues puede ser de el grupo de personas que contestaron a las plazas de empleo y fueron entrevistadas y enviadas por parte de las oficinas de San Juan.”, le explica él. 

¿Que, qué?, Que él no sabes quién es quien, él que es gerente general, empresario estrella de la compañia de la cual es casi dueño. El que se sabe todos los  recovecos de ese lugar donde ha trabajado desde hace 20 años, desde que era novio de Peli Roja. ¿Que él no sabe quién limpia, quién entra, quién sale? Mera atrevido, y que venirle con esa linea a su esposa, me da un coraje, que tremendos son los hombres, que bárbaros. Y miralo, ahí en el balcón como una estatua. Pero dejame moverme más a el jardín a recoger estas hojas de la grama para escuchar mejor esta conversación de mi vecina, que está de lo más aquel. 

Peli Roja ya no se mecía en el sillón, estaba sentada a la orilla de el mismo, como controlando sus impulsos. Desde aquí puedo ver su manera de expresarse usando sus manos y brazos que iban explicando ampliamente todo al estilo lenguage de señas, lo que en palabras le salía por su boca. A Rojita si no la entiendes con el sonido de su voz, con los gestos de las manos, y su rostro te lo cuenta todo. 

_”Que tú no sabes quién es, y apenas entró en menos de cinco minutos despues de ti, se tuvieron que haber encontrado en el pasillo, o al menos la tuiste que ver ante el reloj ponchador.”, le va analíticamente diciendo ella. Mira, lo mismo que dije yo, pero les sigo contando.

_“Ah, pero es que en las mañanas es bién ocupado ahí en el lobby, y si eso fue el lunes, ya ni me acuerdo.”, le explica Esposo. Insisto, que bárbaro y que convenientemente olvidadizo se ha puesto mi vecino.

 _”Pero ¿cómo que no te acuerdas?”, mi vecina le dice en un high pitch, subió a soprano. Ay, ay, ay, ya Rojita está con sus mejillas igual que su apodo, rojitas y no de maquillaje. _”Yo conosco a todas las empleadas, a quién yo no conosco aún, esa es una respuesta fácil, no crees, mi amor?, indaga ella.

_"Te lo voy a hacer más sencillo; yo conosco a Mala Onda, Dos Caras, Olivia, Malva, Candi, Malrosa, Cougarina, Evangelista, Traumalina, Sage, Maripoppin; ¿quieres que siga? No solo les conosco de nombre y apellido, pero de domicilio, autos, hijos, ex parejas, presentes parejas, los chillos de alguna de ellas, sus futuras parejas y futuras víctimas, sus horarios, achaques... pero a esta, no la conosco, no la había visto antes.  ¿Porqué?", como bala en el mismo centro del blanco le sigue fiscalizando mi vecina, que bién. Yo no entiendo porque el esposo se pone en esas si Rojita sabe todo lo que se mueve en esa compañía, despues de todo ella es la administradora.

_“Ay mi amor que se yo, mañana si la vez me la muestras y te digo. Ahora lo que quiero es tomar calle.” en tono de cierre de conversación le contesta él.  Que fácil se le hace a los hombres salirse de lo que sea, sin detalles de explicación, si fuera al revés, se conformaría él con un simple, ¿qué se yo? Mmm no lo creo.

≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈ºººººººººº≈≈≈≈≈≈≈≈≈≈

Es un hermoso domingo tropical. Esposo coloca una neverita con refrigerios y piscolabis  en el baúl del auto. Las niñas ya adentro del mismo. Peli Roja en el asiento del co-piloto. El, cierra el baúl y se sube al volante. Le da un estampado beso a su esposa en los labios y dice; _"En nombre de Dios.”, y emprenden el camino. 

Su pequeña le pregunta; _”Papi, ¿para dónde vamos?”  _”Sí para donde vamos mi amor.” también le pregunta Peli Roja. El le contesta con otra pregunta; _”¿En realidad necesitan saber para dónde vamos?” Y en una sola voz, estilo coro celestial, sus cuatro tesoros gritaron; _”¡Noooo!” _"A pues entonces, let’s make it happen!", dice Esposo muy motivado rumbo a su paseo de domingo con su familia.

Miren ahora las fotos tan bellas que se tomaron en Arecibo en su visita a el Telescopio más grande del mundo, aqui en Puerto Rico. También fueron a Cueva Ventana. Las encontré en la página social del Fake Good, de Peli Roja. 

Que bello, fueron a El Observatorio.

Ellos se ven tan enamorados. Siempre los he visto así.


Que linda Rojita con el casco de protección

¡Ah, fueron a Cueva Ventana!

Que hermosa familia tienen mis vecinos.

Mira la hija pequeña, regalona bella.

Que bien quedó el vecino.

¡Ay virgen! Ya es toda una señorita la hija mayor.


Siempre con sus ocurrencias la hija mediana.



Y como el vecino no ha de estar enamorado, si tiene una mujer espectacualr.

Y bueno, será hasta la próxima semana donde les estaré haciendo una nueva narración de las cosas que observo desde aquí, en la marquesina de allá.

Pendientes a los promos que les estaré posteando en el transcurso de la semana.

Veci
La vecina que todos desean tener.

Playlist de Rojita:
Bello Amanecer Interpreta Lourdes Robles


Mi Vocabulario es Boricua:

Hurrah! - palabra usada en inglés, o en cualquier idioma, para expresar felicidad o placer. Algo así como gritar ¡Wepa!

raquítica - escasa, pequeña, corta

Bello Amanecer - Autor Tito Henríquez, nuestro gran compositor puertorriqueño. Bello Amanecer una de sus más famosas inspiraciones en el bello crepúsculo borincano. Se cuenta, que la comienza a escribir en Cuba, cuando observa el amanecer y no sabía si estaba en Cuba o Puerto Rico. Meses mas tarde, la termina en un auto en ruta de San Juan a Ponce cuando fue deslumbrado por el amanecer. 

"No sé cuál sería su expresión ahora mismo oyendo esto que llaman música, porque la verdad es que cuando se llega a los veintitantos, [juntos] uno añora un bolero porque es la única manera de tener muy cerca por varios minutos a la persona que se quiere", doña Altita Soto, viuda. (2006)

La Verdad de Bello Amanecer por El Nuevo Día


Hey - exclamación, usualmente en inglés, aunque en cualquier idioma también, para llamar la atención o expresar sorpresa.

Tuesday, October 27, 2015

Marqquesina Express---Serie por Señora Coqueta



Luego del gran éxito que tuvieran mis cuentos en serie, El Coqueta Club, bajo su creadora, ahora, Señora Coqueta, su servidora, se complace en traerles las historias de MARQUESINA EXPRESS.

Si aun no has leido algunas de mis series, o si te las quieres volver a disfrutar, te dejo algunos enlaces al final, de El Vecino. Más adelante también iré añadiendo algunas otras series, para que las vuelvas a vivír.

Marquesina Express es el escenario íntimo de una familia y su diario vivír, traido a la luz pública, desde el punto de vista de una vecina y desde un ambiente tropical. 

La narradora de Marquesina Express es una vecina. Escuchamos sus relatos desde su punto de vista, con su voz y con sus opiniones. Ella, te da con lujo de detalles todo lo que pasa en casa de sus vecinos y más allá de la marquesina. 

La marquesina, un lugar muy significativo de muchos hogares Puertorriqueños, es aquí donde se desarrollan algunos escenarios de estos relatos, o sirve de enlace para cada una de las transiciones.

Estos relatos fictícios contienen de todo, comedia, música, tragedia, diario vivir, problemas, y posibles soluciones a estos problemas segun los manejen sus personajes.

¿Estás aburrido de lo mismo por los medios ciberneticos? Te invito a que tengas un momento refrescante de lectura semanal con Marquesina Express. 

Comenzando el 31 de octubre de 2015.


marquesina = Lugar amplio, con techo, que usualmente se usa para guardar un auto, al lateral de la casa. Lugar espacioso donde también se suele tener la máquina de lavar, y además se hacen varias actividades dado a el espacio, en lugar de tener el auto. Una marquesina se presta para hacer ampliaciones, y mucho más.

Enlaces de uno de mís éxitos en serie: El vecino. 













Wednesday, August 27, 2014

LOS NIñOS NO DESEADOS


Serie: Cosas que me hacen subir mi ceja izquierda:


Esa mañana le presté atención a las prioridades del día para poder finiquitarlas en tiempo record. Quería que cuando llegara la hora del almuerzo, que usualmente tomo en mí oficina, irme tranquila por si me tomaba unos minutos extra mi salida.

Este día en la parroquia a la cual pertenesco estaría el templo abierto para ir a orar por los niños no nacidos. Si, me refiero a los niños que han sido abortados.

Desde que lo anunciaron en la misa del domingo, se me quedó en la mente y fue algo que ni tuve que anotar en mi agenda, era una inquietud que despertó en mí, de que tenía que ir a orar, por todo lo que significa esto. 

Dieron las doce del medio día y le avisé a mis colegas que me ausentaría  por una hora, como menos. Me puse mi abrigo largo rojo, saqué los guantes, los lentes de sol y mis llaves del bolso y salí del edificio rumbo a el estacionamiento para irme en mí auto. 

La parroquia San Patricio quedaba algo cerca de mi trabajo, así que llegué en unos minutitos. Me estacioné y caminé sobre la nieve hasta llegar a la entrada del templo.

Me hice la señal de la cruz luego de haber mojado mis dedos en agua bendita que estaba justo en la entrada en unas urnas de marmol.

Con mis ojos fijos en el altar, por cierto interesante, con su mural de San Patricio sosteniendo la hoja de trebol mientras explicaba que la Santisima Trinidad y Dios es lo mismo; mi abreviación.

Seguí lentamente por el pasillo principal, el del medio, imaginandome las dificultades que tuvo San Patricio y como se convirtió en santo patrón de los Irlandeses, y me sonreí al llegar a mi pensamiento la frase de que “nadie es profeta en su propio pueblo”.

Ya había llegado como a la mitad de la iglesia y decidí detenerme justo ahí, en el lado izquierdo de los bancos centrales. Me senté mientras me quitaba el abrigo, y demás, lo puse todo a un lado. Bajé, la pieza esa que es acoginada, del largo del banco, y cuando dió en el piso hizo un sonido que se hizo eco, me dio risa y miré a todos lados pero no habia nadie en la iglesia.

Me arrodillé, volví a mirar a el altar, luego a la parte izquierda donde se encuentra el Santisimo, suspiré y cerré mis ojos. Y comenzé a hablar con Dios.

Señor, que te puedo decir yo que he cometido tantas faltas atravez de mi vida. Yo no soy quién para juzgar a estas mujeres que talvez desesperadas ven el aborto como una salida.  Ay Dios mío, y qué estamos haciendo para ayudar más, o para educar más a los hombres que son los que cargan la semilla.

¿Cómo podemos enseñarles desde pequeños el valor de una mujer, el respeto a ellos mismos como varones, respeto a su semilla de reproducción, que si tienes una mujer la tienes que amar como Cristo ama a su Iglesia, la responsabilidad de los hijos y como llenarnos ellos, y yo también, más de tí?

Ellos no nacieron, y me imagino que tu los tomas devuelta en tu regazo, porque siempre han sido tuyos. Sabes, eso me consuela. Te pregunto Señor; ¿Esos niños no nacidos, tu los envías nuevamente a familias que si los van a tener y a amar? _____ Ya me dirás algun día.

Señor, los padres de estos niños... nah, estoy segura que en un arrepentimiento de corazón Tú, los harás nuevos, y los perdonarás.

Señor, ten misericordia de todos los que tienen que ver con los abortos, los padres de esos niños no nacidos, sus familiares, los médicos, los hospitales, el gobierno y la sociedad que aun hoy día ven los embarazos como la mayor verguenza de una mujer, si no cumple los requisitos de el “orden” social. Cuando que Tú nos diseñaste para ser madres.

Señor, ten misericordia de mí.  Y mientras hablaba con Dios, sentí como la presencia de alguien cerca de mí. Y abrí mis ojos y despacio me dí la vuelta a mirar hacia atrás. Y sí, era el sacerdote de la iglesia. Al verlo le sonreí y lo saludé.

“Disculpa, no te quise molestar, puedes seguir orando. Yo también vine a orar.” Me dijo casi en tono de pena.

No, tranquilo, ya terminé mi conversación con El Jefe y nos sonreimos los dos.  Luego, él, el sacerdote, me hace una pregunta que para mi era ilógica, mientras se cambiaba de banco y se sentaba en donde yo estaba; “¿Y qué haces por acá?” me dice.  Yo me quedé como, duh, pues vine a orar por los niños no nacidos y también por sus padres, pero que pregunta. ¿Pero y esto no se anuncio en la misa? Le dije en tono sarcástico.

“Si, sí, claro que viniste para eso, pero es que encuentro tan, tan...” me trataba de explicar. Tan qué padre, qué tiene de raro que me vea usted aquí. “No es raro, es que dada a tus circunstancias. Que sea precisamente tú a quien yo encuentre de primera, aquí en el templo, orando por los niños no deseados.” me seguia tratando de explicar algo que yo no entendía, y casi llegué a pensar que a éste cura le estaba patinando el coco.

“Que seas precisamente tú, aquí, orando por los niños no deseados, tú que no eres hija de tu mamá... ¿o es de tu papá que no eres hija?  

What? Mi corazón se comenzó a acelerar, comenzé a sentir calor en la cara pero se me pusieron las manos frías.  Qué usted dice padre, le insistí.

“Pero de quién es que tu no eres hija, de tu madre, o de tu padre, o de ninguno de los dos?” Me preguntó como esperando que yo le aclarara la duda. Sin embargo, era yo la que estaba a punto de shock, de un paro respiratorio, la que estaba en duda era yo.

Al darse cuenta el sacerdote, que yo estaba con los ojos desorbitados, es que voy a orar por los niños no nacidos y resulta que era yo la que posiblemente no habia sido deseada, por mis “verdaderos padres”, que mi madre no era mi madre, o que talvez mi padre, no era mi padre, o que talvez ninguno de los dos eran mis padres, digo, como no estar a punto de un colapso. 

Y fue en donde se viro la tortilla, comenzé a ver a el cura que abrió los ojos como desorbitados, se le puso el rostro rojo, de seguro se le enfriaron las manos y parecía que iba a colapsar. Y me dijo en tono nervioso; “Pero... éste... no eres tú... éste... tú no sabías nada... mmm... olvidalo, olvidalo, creo que estoy confundido.

Yo le insistí que si el tenía que decirme algo me lo dijera y ya, que no pasaría nada. Yo en ese momento sentía que debía de usar unas pinzas para halarle la lengua para sacarle las palabras pero no hubo caso.

El sacerdote me dijo que me olvidara de todo lo que me había dicho, ¿no me digas? Delete y ya.  El se levantó nervioso y titubeante y se fué.

Me dejó con la palabra en la boca, o más bién, él se llevó las palabras en su boca.  Me puse mi largo abrigo rojo, mis lentes de sol, mis guantes, y tomé mis llaves del bolso.

Al salir otra vez a el pasillo principal, miré hacia el altar, me sonreí, suspiré fuertemente, hice la señal de la cruz y dandole la espalda a el mural de San Patricio comenzé mi procesión hacia la puerta de salida del templo.

Me sentía que iba en camara lenta. Me subí a mi auto y el camino hacia mi trabajo no fue lo suficientemente largo para todo lo que corría en mi cabeza.

Comenzé a hacer un análisis de que ese sacerdote era bién amigo de mis padres, parecía como su compadre, no salia de casa de mis padres. Se le habrá chispoteado alguna confesión que uno de mis padres le hiciera, quién fue que le reveló en el santo sacramento de la confesión que yo no era su hija, mi mami, mi papi y el creyendo que yo lo sabía, me lo tiró, en su asombro de verme orar por los niños no nacidos?

Llegué a mi trabajo y sin removerme nada, les informe que tenía que irme que tenía un asunto con urgencia que atender.  Que corto se me hizo el camino desde mi trabajo a la casa de mis padres, me sentía como que nada era real, como que yo era la protagonista de una pelicula.  

Les confieso, que aunque me embargaba un susto raro, de saber que estos dos amores de mi vida, que me hicieron la mujer que soy, me han apoyado tanto, que me aman y a quienes honro, y amo con toda mi vida, no fueran mis padres, a la misma vez, ni me importaba, porque era imposible que yo los viera de otro modo. Y en cuanto a unos supuestos “verdaderos padres”, ni me interesaba saber nada de ellos.  Pero serían mis padres los únicos que me pudieran aclarar todo el rollo que me tiró el sacerdote, y amigo de ellos.

Me bajé de mi auto... saqué el llaverito que dice “God is Good All The Time”, que me regaló mi papi, y abrí la puerta, de ese hogar donde me habian criado, lentamente y entre.

Relato en Serie de Señora Coqueta
® 2014

Monday, August 25, 2014

FELIZ DIA DE LOS PADRES


Serie: Cosas que me hacen subir mi ceja izquierda:


Nos fuimos de shopping las dos hijas de mi esposo, el y yo, en una mañana de un sábado radiante.

Era la víspera del día de los padres, y mi esposo, que es adoración con sus hijas andaba super felíz. Por supuesto, sus dos amores de su alma y el amor de su vida, yo.

Paseamos por el Mayaguez Mall y mientras caminaba vi unas sandalias super lindas en una vitrina que anunciaba ofertas de compre una y llevese la otra a medio precio.

Mi esposo nota que me quede con mis ojitos contentos mirando las sandalias, y siendo él un hombre atento y detallista, me pregunta, “¿Las quieres?"  “Por supuesto” le dije yo como chiquilla entusiasmada.

Decidimos que él se iría con su pequeñita mientras su hija mayor y yo ibamos a ver las sandalias.  Entramos a la tienda, pero se me hacia super difícil comunicarme con Patricia, ya que estaba con su celular pegado a la oreja por horas.

Hablaba susurradamente con Mona, su madre, desde que salimos de Ponce, wow. Pensé que cuando le tocaba el tiempo de visita con su padre, no debiera de ser interrumpido por nadie, pero en realidad, eso es algo para ellos meditar, yo estaba por comprarme unas sandalias.

De verdad que me daba pena, interrumpirla para decirle, “Mira Patricia, que chulas estan estas, ¿te las quieres medir?” Y Patricia sin despegarse su celular de la oreja, me decía que no y se alejaba de mi mientras continuaba en conversaciones susurrantes con su madre.

Encontré las sandalias perfectas para mí, y seguí buscando unas que le pudieran gustar a Patricia, hasta que por fín, me dijo que sí. Y hasta el sol de hoy, creo que lo hizo para que yo no insistiera más.

Compramos las sandalias, y salimos a buscar a mi esposo. Nos re-encontramos, visitamos varias tiendas más y nos fuimos rumbo a la puerta de salida hacia el estacionamiento.

Justo cuando llego allí, mi celular da un sonido de aviso. Busco en mi cartera hasta que lo encuentro, era una notificación de un mensaje de texto, nada más y nada menos que de Patricia.

Mi cara y mis ojos me delataron ante mi esposo que me conoce muy bién. Tuve que haberme puesto bién palidad, con ojos saliendoseme de la cara, y en realidad sentía como si me hubiesen tirando un cubo de agua fría por encima.

“¿Qué pasa mi amor?” Me pregunta mi esposo a lo cual yo no encontraba como decirle que su hija mayor, osea, Patricia me había enviado un mensaje de texto, que decía; “me has quitado el amor de mi padre”.

Justo despues de estar pasando un fin de semana a todo dar, desde el viernes, y pensar que el siguiente día era el día de los padres. 

“Ay es que mira la hora que es y se me olvidó que tenía que llamar a mi hermana para darle unos datos del sistema de música que van a usar los niños de su coro para la presentación del domingo. Le fallé. Pero la llamo tan pronto llegue a casa.” Le respondí a mi esposo con el corazón tan agitado que creía se me iba a salir por la boca.

Mientras nos subiamos a el auto, miré a Patricia a los ojos, y no me sostuvo la mirada. Cambió de hablar por el celular a mensajes de textos a ‘monton por chavo’.

Nos fuimos rumbo a Ponce y nos pusimos a cantar Annie, su pequeña y yo, mientras me disfrutaba la cara de un padre orgulloso y feliz, mi esposo.

Relato en Serie de Señora Coqueta
® 2014

LO TENGO EN LA PALMA DE MI MANO


Serie: Cosas que me hacen subir mi ceja izquierda:


“¿Tía Paulina, cómo está? le preguntaba su sobrina Sofía.  “A pues que bueno que esté bién, es que la llamo porque le tengo una de primera.”

Asi debió de haber comenzado la llamada telefónica entre sobrina y tía momentos antes de que yo llegara a casa de mí suegra.

Como de costumbre nos ibamos cada sábado a el spa,  por unos masajes bién merecidos, las amas de casa lo necesitamos, y más si somos retiradas. Y también a arreglarnos las uñas y los cabellos.

La recogí y emprendimos nuestro viaje a realzar nuestra belleza. En el camino me comenta mi suegra, “Sabes, era Sofía, mi sobrina, la que estaba al teléfono justo cuando tu llegaste.”  Yo en silencio, pendiente a la carretera, porque mira que aquí en Puerto Rico si que manejan autos de un modo tan peculiar.  

Mi suegra luego de una pausa, continúa y me dice; “Me he quedado tan sorprendida por todo lo que escuché sobre Patricia.” Patricia es la hija de dieciocho años de mi esposo de un previo matrimonio.

Aproveché que estaba el semaforo en rojo y le pregunte; “qué te dice su sobrina de ella, está en problemas?” Les confieso que me preocupe un poco, y es que mi esposo ama a sus hijas demasiado.

“No, no, no está en problemas, ella se ha convertido en un problema.  Resulta que Sofía, tu sabes que ella es mí sobrina, la prima de Junior...” En ese espacio le dije; “sí, se quien es Sofía”.  “Pues te cuento”, continúa mi suegra.

“Me dice que estuvo visitandolas en la casa y que Patricia estaba con una rebeldía insoportable. Y lamento tener que decirte, que mi nieta no es lo que aparenta ser, con la carita de yo no fuí.  Estaba alterada diciendo que no iba a permitir que tú le quitaras a su padre.

¿Tú puedes creer una cosa así? Pero qué le pasa a esa niña si mi hijo se lo ha dado todo y aún se lo sigue dando. Junior nunca ha tenido reparos para ella de nada, le pasa manutención, la lleva a pasear, al cine, le hace regalos caros, le paga su plan médico, le tiene celular, que pretende ella, ¿que su papá no sea felíz?

Me da un coraje, tan hipócrita que se ha puesto, los otros días te llamó “madre”, smsh, pero ese comportamiento es aprendido, si su madre, cuando estubo casada con Junior era insoportable y malcriada, con su boca sucia, tan malhablada. A nosotros no salió, definitivamente.

Dijo, que tú eras una presumida, que te creías mejor que nadie solo porque eras muy bonita y parecías modelo, pero que no podías competir con ella porque ella es “daddy’s girl” y que ella tenía a Junior en la palma de su mano. Pero qué es lo que se cree Patricia, ¿que los pichoncitos le pueden tirar a las escopetas?  No que va, que a mi casa no se atreva a llegar con altanerías porque la paro de casco.

Y le preguntó a Sofía, que decía Mona, su madre, al respecto y me dijo que nada, que más bién la apoyaba en todo y hasta se reía.  Mona se atrevió a decir que su hija era primero que tú, sí claro, como ella envía a su hija pequeña a colegio privado gracias a la manutención de Junior, que no es el padre, que le pase dinero el padre. Aaaah, pero cuando ella sin casarse se puso a parir esa niña con otro hombre, ella sí tenía derecho a ser felíz verdad. Pero a Junior que lo parta un rayo.

Cuando estaba de noviecita con su marido, ni se acordaba del santo nombre de Junior, y ahora que lo ve felíz, ahora sí se acuerdan y se aparecen.

Mira, si a mi nunca me visitan, y ahora yo me he dado cuenta que cada vez que ustedes llegan a la casa se aparecen ellas dos.  

Pero deja que llegue por casa, que la voy a parar, es una falta de respeto, pues ella ni te conoce bién. Y tú más buena no has podido ser con ella, con tantas consideraciones, regalos y hasta le tienes una habitacion en tu casa, grrrr es que no soporto a la gente hipócrita e injusta.” Concluyó mi suegra el monólogo, justo cuando me estacioné frente a el edificio del spa.

Ah, me esperaba un rico masaje de una hora, mi manicure, mi pedicure, y una rica mimosa para cuando me estuvieran arreglando el cabello. 

Estaré deslumbrante para mí esposo y nuestra cita de ésta noche. Que viva el amor y las maravillosas nuevas oportunidades de ser felíz.

Relato en Serie de Señora Coqueta
® 2014