Tuesday, May 10, 2016
Monday, May 9, 2016
Noches de Insomnio: Bikers Zone
Hay veces que me puedo sentir abrumada por las cosas cotidianas. Quien bién me conoce sabe que detesto las rutinas. Es posible que despierte una mañana con deseos de hacer nada; nada de lo mismo. Soy la única que me conosco bién y que soy capaz de hacer algo para sentirme siempre mejor.
Me levanté y me tomé un café mientras escuchaba los pájaros cantar, no quise pensar en nada, ni en nadie. Me puse una t-shirt, mis jeans, mis botas, tomé un abrigo, agarré las llaves de mi auto y me fuí apresurada, sin rumbo fijo. Sin pensarlo dos veces me fuí, me escapé de mi “comfort zone”, a mi “happy zone”.
Mientras manejaba rumbo al norte, porque siempre busco mí norte, me iba alimentando las energías con el brillante sol, auque podía sentir el frío de la mañana, pero ya comenzaba a sentir un ánimo real. Ya estoy a punto de llegar.
Con un saludo muy coqueto le dije a la seguridad del “parking lot” que iba para una conferencia en la universidad. Él como muchas veces me permitió estacionarme libre de cargos. Claro en esta fecha es más fácil ya que los estudiantes estan de “spring vacation”. Dejé mi auto en el lugar de costumbre y me bajé, mientras observé como el “security guy” me miraba, le di la mejor de mis sonrisas y caminé en dirección contraria de la universidad y me perdí bajo las gigantes carreteras que se entrelazan conectando a los transeuntes de sur a norte y de norte a sur.
Con café en mano y mi fiel compañera, mi cámara fotográfica llegué hasta mi “happy zone”, allí me dejé caer sobre el suelo todo polvoriento, y comenzé a mirar las paredes de concreto, y el cielo azul a un lado. Tomé un sorbo de mi café y sonreí.
Comenzé a analizar mis sentimientos: soy libre, hago lo que quiero, soy dueña de mi vida, éste es mi mundo. Un poder increible llenaba lo más profundo de mi ser. Cerré mis ojos, en la aventura de lo peligroso, de lo riesgozo, de lo inesperado, pero los miedos, no trabajan conmigo.
Sumergida en un letargo de mimos hacia mi misma, comenzó a vibrar mi teléfono en el bolsillo de mi abrigo. Ah, sonreí otra vez. Quién es la persona que pudo adivinar mi “mood”. Era él.
Como adivino, solo preguntó; _“¿qué estás haciendo?” No pude aguantar mi carcajada y sin antes concluirla me hizo otra pregunta; _“¿estás en tu happy zone?” Cómo lo sabes, fue mí respuesta. _“Simplemente pensé en ti, y te sentí cerca”, me dijo. Luego me preguntó, _“¿quieres estar sola?” No estoy sola, estoy conmigo misma, mi mejor compañia. También estoy con el tráfico, con el concreto, con el cielo, y un café delicioso que traje de la casa, le respondí.
_“¿Me invitas a estar contigo a disfrutar de esas cosas-tan raras y locas, tuyas?” Ahora fue él quien echó unas carcajadas, y le dije, sí, te invito. Aunque nunca lo hemos hablado, yo se que él sabe que es el único dueño de la dirección de mi “happy zone”.
Simplemente desconectamos la llamada, apagué mi celular y volví a sumergirme en mi ensueño del día. Al cabo de un tiempo, oigo el rugido de su motor. Ya estaba aquí. Se bajó de su moto con un bolso, caminó en mi dirección y con una sonrisa me lo entregó. Yo me sonreí mientras lo tomaba, y en el me traía una manzana, agua de vitaminas y un yogurt.
Sin decirnos nada se sentó a mi lado, y cerró los ojos. Puse el bolso de “snacks” a un lado, hice lo mismo. Ahora sí comenzé a pensar en lo maravilloso de tener un amigo como él. Alguien que sutilmente me conoce, parece entenderme y es capaz de ir con mi “flow” sin complicaciones. Abrí mis ojos, luego de un rato y aún estaba ahí, recostado de la pared, en el piso, con su cara hacia el cielo, con sus ojos cerrados. Suavemente le di un beso sobre sus labios y al abrir los ojos me preguntó; _“¿lista?”.
Con mi sonrisa le dejé saber. Se levantó, extendió su mano, y le ofrecí la mía, me dio un tirón que quede de pie cuerpo con cuerpo, rostro con rostro. Depositó su mirada penetrante en mis ojos, olia tan rico, luego me abrazó fuertemente. Caminamos hasta su moto, se subió en ella y me volvió a mirar. Me subí a su moto, y me abraze fuertemente a él, con mi rostro en su espalda sintiendo el frio de la mañana en su abrigo de piel; encendió el motor.
Manejó hasta la salida del “parking lot”. Un rumbo nuevo, sin rumbo, pero yo felíz, humanizada, encontrada con mis sentidos, con la realidad en mis manos de poder soñar en un mundo que ya ni sueña, soñando dormida, soñando despierta.
Señora Coqueta.
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Thursday, April 28, 2016
Noches de Insomnio: Libremente... ¡Mía!
Que tu desvelo valga la pena, rica lectura antes de ir a dormir.
Vivaracha, alegre, espontánea, estruendosa carcajada, segura de que te miran más tú no pareces prestar atención a tus alrededores. Te desplazas de lado a lado por todo el auditorio, saludando, abrazando y besando.
Estoy impaciente esperando a que llegues hasta donde estoy parado. Mientras saludas con toda coquetería a uno de tus invitados tus ojos se percatan de que estoy aquí. Tu mirada es intimidante, fuerte, punzante como espada pero no quiero mostrar que me halagas, más no quiero desaprovechar los segundos que me tocan de tu atención y te devuelvo una mirada parecida, profunda, acompañada de una sonrisa tan leve que la siento invisible, la siento falsa.
Tú levantas tu ceja izquierda y la interpreto como un “ya te ví”. Me quedo sastisfecho solo por ese instante pero aún sigo impaciente con mariposas en el estómago esperando a que llegues a mí. Tú continúas en tu afectuoso saludo y mediación de palabras vanas, del que quiere agasajar a sus amigos y se me retuerces el hígado al ver como con una carcajada respondes a lo que ese, te dijo al oido mientras le abrazas y le vuelves a plantar otro beso y yo aquí sintiendome entre invisible al descubierto reventandome la envídia y el celo.
Mientras le besas en su mejilla veo como él desliza su mano por tu espalda y estoy a punto de quedarme sin aire al ver como ese, en cámara lenta, se aproxima a esa curva tan maravillosa y vuelven esos tus ojos brujos, malditos ojos, a mirarme y esta vez parecen preguntarme; “¿quieres uno?”
¿Que si quiero uno? quiero dos, tres...una inmensidad de ellos, tus besos, que me ahoges de caricias y que me dejen sordo tus carcajadas. Yo te miro y sonrío sin arriesgarme mucho, no quiero mostrarme desesperado, pero no puedo dejar de mirarte en ese traje de color fuego.
Continúas tu trayecto de saludos y te desvías de mí, maldita sea esa forma de ser que me lleva a caminar en una cuerda floja y constantemente sentir ese temor de estar a punto de caer al precipicio. Ya estás allá, sobre el nivel de la muchedumbre, esbelta, elegante, radiante, como estrella brillante.
Haces tu espectacular presentación de manera intelectual, jovial, jocosa y soy testigo de como afectas a muchos a quererte más y a otros a odiarte un poquito más que ayer. Con magestuosidad concluyes tu protagónico y entre aplausos y halagos te devuelves a la gente. Algunos te regalan rosas, otros peluches, te tocan, te abrazan, te hablan, te sonrien, te vuelven a abrazar y hasta te besan, pero yo no existo para tí. Te admiro, te aplaudo, te consiento, te odio, te deseo, te amo... ¡Te amo! Pero te juro que esto que siento, _me lo guardo.
Retomo mi postura, me pregunto si he dicho todo en alta voz o me lo estaba pensando. Me consumen los nervios, la espera, la intriga, me condeno a la espera de otra mendiga mirada pero ya no estás por ningna parte. Tal parece que te hastiaste de la gente, estarás en el camerino, estarás en el tocador, a dónde te habrás ido.
Maldita sea, estúpido, esperando siempre...y tú... tú en tu soberanía, exquisita, sabiendo lo que quieres y paso firme en donde andas. Pero eso es lo que me fascina más de tí, esa maldita, bendita forma de ser mujer. Pero prefiero mantener mi dignidad y doy por fín mi retirada. Al fín de cuentas te odio, nah, mejor no pienso nada y que te acompañen tus angelitos por donde vallas.
Me acuerdo que caminé muchas cuadras bajo el frío de esa noche invernal. Me fumé no se cuantos cigarrillos hasta sentirme más sosegado y tomé el tren hasta mi casa. Bendita sea mi suerte, mi dicha sorteada que te encontrara mujer, en aquella madrugada temblando de frío, en el pasillo sentada justo en frente de la puerta de entrada.
Me quedé más helado por tu presencia que por el frío, como ahora lo recuerdo, tú levantaste el rostro de entre tus brazos y me diste una mirada, no maldita, no coqueta, mirada que me decía, “esta, verdaderamente soy yo.” No te hablé, no te pregunté nada, te veías tan diferente como indefenso ángel sin alas, pero hermoso ángel.
Saqué las llaves de mi bolsillo, abrí la puerta, encendí la luz y te extendí mi mano. Sin dejarnos de mirar me extendiste la tuya y en pasos lentos, suaves, con toda tranquilidad caminaste hacia mi. Mis ojos no lo podían creer parecía un sueño, te aproximabas a mí y en cada paso que ibas dando yo sentía una llama que se iba haciendo más intensa y que me quemaba de los pies a la cabeza.
Parecian como siglos los segundos que utilizaste para acercar tu cuerpo al mío. Y esa maldita mirada, bendita mirada que se trajo enredado tu cuerpo para acoplarse con el mío y me echaste tus brazos por mi cuello y te estreché en los míos, nos fundimos en el más tierno beso. Y tu cuerpo se fue entregando a mi calor y dejó de temblar. Mientras caía al suelo tu traje color fuego y la puerta se fue cerrando lentamente... Coqueta.
Coqueta Club
Monday, April 4, 2016
Video: El Black Market de los Cabellos para pelucas de mujeres
Este video me hizo reflexionar en tantas cosas. Por ejemplo; hoy día que enfrentamos la cruel enfermedad del cancer, y que como resultado de los tratamientos, las mujeres pierden sus cabellos. Es cuando algunas de ellas optan por usar pelucas, en todo momento, o de vez en vez, entiendo que es más frecuente en mujeres que en hombres, aunque ellos también usan pelucas.
También he visto, como modo de apoyo, como personas en sus entornos se afeitan su cabeza. Y como todo, hay quienes lo hacen más por un “fashion statement”, y estar IN que por apoyar realmente.
Hacen ya años que existen las campañas de donar cabello para poder crear pelucas para quienes desen usarlas, ya sea por que pedieron el cabello por enfermedad, pero más aun, por la mera vanidad, que es realmente la que gana esta batalla.
Jamás imaginé que existiera un merado negro, donde el lujo de ponerse una peluca con cabello natural significara el sacrificio involuntario de otra persona, en este caso mujeres. Porque en el video se ven niñas gritando segun le van afeitando su cabeza, eso no se ve tan voluntario que digamos. Y entiendo, que en muchos paises del mundo, no importando la edad, la mujer no tiene opciones de elegir.
Increible ver, como por medio de una religión, se someten a niñas y mujeres a “donar” sus cabellos como ejemplo de sacrificio, ya que tener los cabellos largos, como indica el video que fue en la India, significa pura vanidad. Mientras que acá, en el otro lado del planeta, las pelucas son un mercado de mucho dinero.
Con esto, no critico a la mujer que quiera ponerse una peluca, para sentirse, o verse bién, o que le ayude a rescatar su ánimo y autoestima. Yo si, aplaudo todo lo que una mujer pueda hacer por sentirse bien con ella misma, sin daños a terceros. Más bien, esto es algo para reflexionar, de que, no a todas nos va super bién en otros lugares del planeta.
Sigue Girando Planeta
Chris Rock
Tuesday, March 8, 2016
Que a una mujer independiente le llamen P-U-T-A
¿Quienes de ustedes han experimentado ésto o han sido testigos de algo así?
Yo; ambas cosas.
No solo la palabra de las cuatro letras, pero machúa, lesbiana, loca, atrevida, satánica, mal ejemplo, pendeja, estúpida, imbécil, lucía, ridícula, aprontá, exagerada, prepotente, quieres llamar la atención, te crees mejor que los demás, bitch, hoe... con el intento de quererme insultar, buah ha ha, como si para mí, escuchar toda esa bazofia, me fuera a detener, o me fuera a cambiar mi perspectiva de quien soy. Bah!
Y he descubierto que ha sido tan imponente la sociedad en establecer que la mujer es débil, menos, por debajo de los hombres, que ver a una mujer que es segura de si misma puede ser intimidante.
Eres intimidante, no porque seas ninguna de estas cosas, es por lo poquita cosa y/o débiles que se pueden encontrar y sentir, quienes piensan así de tí, hombres y otras mujeres también. Creeme, no tiene que ver contigo.
No tiene nada de malo que te sientas segura de tí misma, ni que te quieras superar, ni que te des guille de aquello que has logrado, no como otros que se dan guille de lo que les falta, eso si que se tiene que sentir bién feo al final del día, se llama vacío.
No tiene nada de malo, que pienses por tí misma, que no des por sentado todo lo que ponen ante tí, que te des el tiempo de pensar sin preciones, y pensar por tí misma cuando tomas tus decisiones.
No tiene nada de malo tener sueños y hablar de los mismos, y menos emprender un plan para lograrlos.
No tiene nada de malo que seas como quieres ser, si no le estas haciendo daño a nadie. Y pendiente, que vendrán muchos a reclamar que eres tú eres la que haces daño, por lo mismo que ya mencioné, son unos pobres de espíritu, no tienen amor propio, por ende no pueden sentir ni amor, ni respeto por los demás. Pobrecitos.
Las personas que frente de tí (rara vez sucede), y más aún a tus espaldas, te dicen la palabra de las cuatro letras junto con las otras mencionadas, solo buscan en un acto desesperado, prevenir que sigas avanzando, creciendo, siendo mejor, de lo que eras ayer.
Buscan hacerte daño, porque en su debilidad, prefieren gastar las energías pocas que les quedan, para destruir, porque para construir se necesitan tener unos buenos panties, así como los tengo yo, y como de seguro los has de tener tú, mujer que me lees.
No te dejes joder, perdón, engañar, ellos no pueden jamás ser tú, ni entrar en tu pensar, ni sentir, y menos en tu proceder por la vida, si tú, NO SE LOS PERMITES.
Y sin titubear a la hora de alejarte de todos aquellos que te hacen mal, porque así no se puede vivir. Ya sea tu pareja, tus familiares o quienes dicen ser tus amigos. Por favor, si te critican y no pueden digerir tus triunfos y quien eres, no pueden ser bienvenidos en tu vida.
Entonces, si por ser una mujer felíz, realizada, segura de mi misma, que he demostrado que alcancé algunos de mis sueños y aún así no dejo de soñar, de ir por más, y eso para algunos de ustedes signifique que soy una puta.
¡Por supuesto!
Soy una P-U-T-A.
Señora Coqueta
Monday, March 7, 2016
¿Lograste conseguir lo que buscabas?
Mientras te perdías buscando cosas por ahí, solo para tí...
¿lograste conseguir lo que buscabas?
¿Sabías lo que buscabas, sabías lo que tenías?
Pensaste alguna vez en tu habilidad de destruir el amor... en manchar el recuerdo del primer baile... el primer beso... y un adiós temporero que ahora se hace permanente.
En tu busqueda para tu propio bién y sentir
¿alguna vez me llevaste contigo?
¿te acordaste de mí?
¿me extrañaste?
¿Terminarás vacio?
Hasta que algún día vuelvas a llenar tu vida...
Yo, llena y plena; aún cuando decido ¡no tenerte más!
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Fin de amor,
Qué buscabas
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