Saturday, January 23, 2016

Soy más cabrona que el stress.


La libertad de mi ser no es un negocio.


Había una vez una joven que tenía grandes sueños en su vida, pero su crianza, cultura y país, le decían que tenía que posponerlo todo cuando se tratara de otros. Osea, que los demás eran primero,

Ella aún no tenía a otros a quien deberse, apenas abría sus ojos a la vida, apenas comenzaba a disfrutar a plenitud las cosas lindas, divertidas, buenas, interesantes y exitantes de la vida, sin deberse a nada, ni a nadie. Bueno, talvez se debía a las figuras de autoridad en su hogar, o de su escuela, o en su comunidad, o en su sociedad, demaciadas autoridades para una tener que servirle a todas, cuando que ellas, todas, aún no se ponen de acuerdo entre si. Y se comienza una en su juventud a desligarce de tanta autoridad que comienzan a agobiar la alegría de la libertad de la juventud y del vivir.

Y esa mujer, en su juventud se rebela contra la autoridad primera, la de su crianza, porque no puede entender, que sea precisamente de ahí, que salga tanta demanda de como vivir la vida, su vida, que ella ni aún la entiende, que aún no le ha dado todo el significado, y que aún no ha tenido la oportunidad de decifrar, ya que solo a penas comenzó a verla con sus propios ojos. Y ahora, que ya no es tan joven, esta mujer, medita en aquel tiempo donde apenas comenzaba a dar sus primeros pasos hacia su propia vida.

Hoy en día medita, que tuvo que ser por venganza, por odio, por envídia, por maldad, el que le enseñaran que tenía que ser esclava de su cultura, su sociedad, su comunidad, su país, sus padres, su esposo, y sus hijos. Y ella se pregunta, pero si ya he visto como ha sido en mi nucleo familiar, todas estas cosas, porqué me quieren meter en la cabeza, que tengo que escoger lo mismo, y vivir de igual modo haciendo lo mismo, que todos ellos vienen haciendo desde hace mucho, y no se ven, ni son felices.

Ella quiere huir pero no la dejan, quiere opinar pero no le permiten hablar, quiere hacer pero le ponen travas. Pero ella ya había acumulado sueños, sin que nadie lo supuera, desde su infancia, y era aquí, justo ante sus primeros pasos en su juventud, que ya tenía planiado y visualizado lo que quería, pero no le permitían.

Y ve que la mejor salida es el simulacro de terminar haciendo lo que todos hacen, cometer el error de hacer las cosas como todos los demás, formando familias, que no planificastes, y lo peor de todo, posponer los sueños, porque todo lo demás es primero. Porque tu como mujer, eres un ser tan especial que tienes que sentirte siempre menos que, para tener valor. Tienes que fracasar, para adquirir atenciones, que muchas veces no son positivas. Humillarte, rebajarte, embrutecerte, callarte, aceptar y aguantar; te harán una mujer digna, tremenda, la mejor, te hará una mujer ¡tan buena!

Pero nadie contaba con que esta mujer venía con un cerebro, con pensamientos, sentimientos y una visión de su vida; inteligencia, ingenieria civil de sus talentos, de su propia vida.

Ella nunca pudo entender el razonamiento de tener que posponerlo todo por los demás, a cambio de nada. Entonces fue cuando ella se inventó algo muy importante que cambiaría a la humanidad; se inventó el B.S.R., Balancear sus Sueños con las Responsabilidades sociales, culturales y de crianza, algunas que se las buscó ella y otras las impone la vida como si tuvieran que pasar, como si no hubiese nada más que hacer con al vida de una mujer. 

Como si la vida de la mujer fuera diseñada para aguantar las pendejases de todos, incluyendo a otras mujeres, que vienen disfrazadas de madres, hermanas, amigas, suegras, cuñadas, compañeras de trabajo, vecinas, exes, etc., que también tienen la mismas experiencias de expectativa social. Por eso se convierten en rivales de esta mujer, porque ella no consibe la idea que sean tan hipócritas, y aún en sus propios sufrimientos quieran hacer sufrir a otras que estan su misma condición de vida.

Como si la mujer estuviese diseñada solo para comer mierda a esas, o a un hombre que ha de llamarse su esposo, su marido, a sus hijos, a sus suegros, a sus vecinos, a sus jefes, etc. Como si la mujer fue diseñada solo para parir hijos, para sufrir, para limpiar, para cocinar, y estar eternamente jodida siriviendo a los demás, porque darse toda es lo mejor para ella. ¡No me digas! No para ella, para esta mujer darse toda sin quejas, y ver como le pasa la vida por encima sin lograr ni tan solo uno de sus sueños, ¡no para ella!

Cuando comienza a ponerse diestra, esta mujer, en su nuevo invento de Balancear sus Sueños con las Responsabilidades, la misma gente que le rodeaba, sí, esas de la crianza, de la sociedad, de su cultura y de su país, le otorgaron a ella, como si fuera un premio, y en grandes cantidades, algo que se llama stress, agobio emocional y sentimiento de culpas.

Y es como si todos estos seres que la rodean disfrazados de relativos y conocidos, extraños y desconocidos, cercanos y distantes, fueron diseñados para joder con su existencia. Pero...

Esta mujer inventó el Balance de Sueños con Responsabilidades y pudo lo siguiente:

Mujer que es esposa y atiende marido, y atiende la casa, y hace sus propias tareas, y atiende las de sus hijos. Madre abnegada, que atiende hasta las necesidades de la familia de su esposo. Que trabaja afuera, pero cuando llega tiene aún más trabajo, porque los esposo, fueron criados por las suegras para que no fueran amas de casas, porque eso no es de hombres.

Mujeres que rompieron moldes y tomaron rumbos que eran solo diseñados dis que para hombres. Estan las que no crean familias, las solitarias por decisión propia.

Y enfrenta el que dirán, y las críticas, y el “yo no lo hago así”, o “lo estas haciendo mal”.
Y en su explendida destreza del Balance de sus Sueños y sus Responsabilidades, comienza, contra viento y marea, a alcanzar sus metas, de hacer todos sus sueños realidad, sin descudar sus responsabilidades. Comienza esta mujer a apartarse de los limitados prejuicios de su crianza, su cultura, su sociedad, y su pais. Comienza a repartir todas las culpas que viene cargando a sus respectivos dueños.

Y comienza a rescatar la libertad de aquellos primeros años de su juventud. Y comienza a crear distancias del tamaño de un abismo entre la gente que le rodea, quienes han estado en el mismo lugar, y se quedaran por siempre. Y por si sola recobra su dignidad, su lugar, su presencia, su amor propio, sus sueños y su vda.

Comienza a entender que que no es darse toda, sino compartirse. Que no es posponer sus sueños, sino planificar su realización. Que no es dejar de ser esposa, pero no convertirse en esclava o en madre del que ya tiene la suya. Que no es dejar de ser ella, para costruirle la vida a sus hijos porque ella entiende que sus hijos tienen que construilas solos. 

Comienza a entender que muchas veces es mejor estar sola que mal acompañada y que no es bueno el que ayuda sino el que no jode, tu vida.

Comienza a entender que no le cabe por la boca a nadie y ya no se sujeta a los prejuicios de nadie, ni a ordenes perjudiciales por parte de jefes, ni de autoridades que ni ellos mismos son capaces de seguir sus propias leyes.

Y comienza la luz a brillar, sí, esa luz propia con la que nació y todos ha querido opacar, pero ella no se dejó y no se deja, y lo mejor, no se dejará.

Y en la madurez de su no tan larga, pero no tan corta travesía de su vida, lo alcanza todo, lo logra todo, y también, abandonó otros todos que no le hacían bién, y abandonó los incompletos que no le ayudaban en nada.

Logrando establecer su lugar, en la sociedad, en su cultura, en su casa, y la casa de sus padres, y suegros, y en su trabajo y en su comunidad desde su propio punto de vista, el cual nadie soporta aceptar, pero mejor aún, logra establecer su vida . Logra ser respetada por que todos saben a que atenerse con ella, porque es segura, luchadora, y si, muy digna. Y el osado que no quiera respetarla, le tiene cuidado, mucho cuidado, y eso en sí, ya es respeto ganado. No se hata a nada, ni a nadie porque entiende, que aunque nadie es isla, se nace solo y sola se ha de morir.

Y el stress o agobio emocional que inventaron todos los que le rodean, lo tomó de los malditos cuernos y se los restrego a el mundo entero, en sus debidas caras, a algunos en sus debidos traseros. 

Y cuando al fín logró ser diferente a todos, amada por muchos, odiada por unos pocos; cuando ya se creían que ella ya no sería una amenaza sucedió algo que hizo temblar a el planeta.

Esa mujer pario una hija. ¡Victoria!

PD Por ende, ¡soy más cabrona que el stress! que quieran imponerme.
Señora Coqueta

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