Thursday, June 9, 2016

Noches de Insomnio: Driveway

QUE TU DESVELO VALGA LA PENA, RICA LECTURA ANTES DE DORMIR. 

Serie: El Vecino-Driveway

Cada tarde al llegar del trabajo, echaba mi miradita por encima de la verja con mucho disimulo a ver si estaba el auto del vecino, ya esto era y es mi hábito. Pero ahora su driveway tenía otro matíz, un segundo auto al cual mi mirada no estaba acostumbrada. 

Antes, me tomaba todo mi tiempo cuando llegaba para darle a mi vecino la oportunidad de salir con alguna excusa tonta a saludarme y poder mirarme en el cielo de sus ojos, eso me hacía mi largo día de trabajo, relajante al llegar a casa. Ahora trataba de salir lo más apresurada posible para no tener que verlos juntos, a él y a Femme, y me he preguntado el porqué de este sentir ilógico. 

El auto de Femme comenzó a ocupar el segundo puesto en el driveway del vecino los fines de semana y a él lo veía menos. Claro, luego de tres inviernos solo, era lo más normal que estuviera con una mujer y ni saliera afuera, ¿para qué? Luego su auto, el de Femme, comenzó a marcar territorio varios días a la semana. 

Yo seguía saliendo a mí balcón a tomar mi café, a poner algun post en mi blog con mi laptop y aunque hacía el esfuerzo, mi mirada terminaba en el driveway y me preguntaba, cuándo se irá ese auto de ahí. Cuánto tiempo llevará ahí, a que hora habrá llegado, qué estarán haciendo, y en este punto me regresaba hasta mi sala a hacer yoga para no tener fantasías inapropiadas con terceras personas, que invadían pensamientos eróticos ya previos donde tan solo eramos dos.  Comenzé a sentir algo así como una angustia, que rayos te pasa Coqueta, me pregunté y me reproché y hasta llegué a insultarme mirandome al espejo y gritandome; ¡¡¡boba!!! 

Hoy, llegué de trabajar y ellos estaban sentados afuera y dije entre mi, _“sea la madre” y al bajarme él se levantó y me dijo; _“Hola Coqueta cómo fué tu día de trabajo”. Yo hice un esfuerzo sobre humano para sonreir, ya que me sentía incómoda. Cómo era posible que se pusiera tan sensual a saludarme estando ella ahí, sentada a su lado. Como era posible que se pusiera de pie a recibirme cuando yo ya me había olido la inseguridad de Femme. Tanta coquetería me sorprendía. Era imposible para mí esquivar el cielo de sus ojos. Imposible porque era, es, lo más que me gustaba, imposible porque podría delatar mi incomodidad con la presencia de ella, y ante tanta atención hacia mi persona, imposible. 

Me hacía estas preguntas mientras trataba de salir al paso con el saludo, pero él... y no entendía su atrevimiento, hizo algo que no acostumbraba. Como siempre, con la misma sonrisa y la misma atención. Yo como si no los hubiera visto reaccioné con un _“oh, hola, fue un día muy productivo, gracias.”  El comenzó a a ponerse de pie, lentamente, o al menos yo lo sentí en cámara lenta. Me atrapó en su mirada y quedé como si fuera un astronauta gravitando en el espacio, y todo lo demás desapareció para mi, incluyendola a ella. Él, muy, super, extraordinariamente atrevido, me extendió su mano para saludarme, oh, tragame tierra, yo sentía verguenza ajena, solo me imaginaba como mujer lo que estaría sintiendo Femme. Sentí que él había planificado este encuentro, él sabía a la hora que yo iba a llegar.  ¿Y lo de darme la mano? Why? Nunca antes me había dado la mano.

Mi vecino toma mi mano y me la apretó fuertemente, yo se la solté de inmediato mientras le dí una mirada de, ¿qué te pasa? No le pregunté sobre su día, hubiese convulsado si me hubiese dicho que había tenido un “great day”, claro con Femme sentada a su lado con sonrisita en cara de satisfacción, ni imaginar cuan great. 

Aunque les confieso, ya la sonrisita de Femme de cuando llegué, a la de después que el vecino me tomó la mano, había disminuido en un 95%. Luego me dirigí a ella y la saludé, quien tan amablemente y educadamente y un algo más relajada me devolvió el saludo con un entusiasmo que más parecía un aterrizaje forsozo. 

Fui breve en mis saludos, me despedí y entré a mi religiosa rutina, de cambiarme la ropa, tomar café, hacer yoga, y salir al balcón, pero esta vez sentada de espalda hacia ellos aparentando estar muy ocupada mientras me depilaba las cejas, y con mi espejo traté de ver que estaba haciendo mi vecino, pero por poco me echo encima 7 años de mala suerte, cuando me encontré el dichoso cielo de sus ojos incrustrados en el espejo. 

Era viérnes, y es mi costumbre prepararme unas margaritas, dejé el balcón, después del brinco de un susto y me dirijí a la cocina. Me sentía con un algo así de rabia, pero rabia por que, y llené la jarra de hielo con los ingredientes y encendí la licuadora; ver destruirse el hielo me dio algo de satisfacción y me daño la mente. Sí, lo admito entre dientes, sentí un algo de celos. 

Preparé una jarra completa. Me serví mi margarita en mi copa de cristal y salí a el balcón esta vez sí buscaba que mi vecino me mirara. Al salir, él no estaba y me quede como grrr pero ya cuando estoy a punto de entrar a la cocina nuevamente, el sale de adentro de su casa y lo primero que hace es mirar hacia mi dirección.  Ahí estás atrevido infiel, pensé, mientas lo miraba.

Fue entonces cuando me armé de valor, o me dejé llevar por la leve rabia que tenía, la misma que había pensado que se había triturado con el hielo, y le di una mirada seductora mientras le pasaba la lengua a el redondo de la copa llenandomela de la sal que le daba la vuelta completa.  Luego, continue limpiando mis labios el exeso de sal con la lengua pero sin quitarle los ojos de encima. Y el momento confabuló a mi favor porque justo cuando estoy dandole un espectaculo de real academia de lengua, ha caido una gota fria de la copa que yo sostenía cerca de mi boca y me cayó justo en el pecho izquierdo, y no desperdicié el momento para con suavidad y en cámara lenta acariciarme mi pecho haciendo gesto de brrrr que rico/frío. 

El cielo de su mirada se quedó embelezado conmigo, su cara me lo decía todo, le gustaba lo que estaba mirando, yo me sentía satisfecha, triunfadora, en control hasta que Femme se dio cuenta que el vecino se había quedado como una estatua mirando hacia mi dirección y ella volteó a ver. Cuando los ojos de Femme me miraron no tuve más remedio que levantar mi copa y decirle “cheers”. 

Que carajos, era viérnes, y aunque ya no me sacaba mi basura los miércoles en la noche, me imagino que por su ocupada vida de ahora y quizás su “cansancio” yo igual les llevé mis famosas margaritas, también me servían para disimular en frente de ella, aunque muy adentro de mí, una voz me decía, _“tú estabas primero y tú eres la mujer con quien a él le gustaría estar”. Pero luego escuchaba otra voz que me decía, ja, _“no eres tú la que se acuesta en su cama, así que relax”.

 Las llevé hasta la casa del vecino provocando sonrisas y el comentario de él a su Femme; _“Wow, mira, Coqueta en su rol de bartender nos trae margaritas, y lo rico que le quedan”. Volví a preguntarme, para qué rayos le dice que me quedan ricas, dejandole saber a ella que ya él me había probado, las margaritas, en otras ocasiones. 

Ambos tomáron las copas, sonrieron super felices, y me agradecieron. Yo solo quise ser con mi vecino, como siempre he sido, y como el siempre me ha dicho; _“Coqueta, my friendly neighbor”. Con toda la simpatía que me destaca también amablemente sonreí y me desaparecí con un feeling de ‘prueba superada’. Y cuando ya iba a la distancia, escucho la voz mi vecino que me pregunta; _“Are you cold?”. 

Oh, gosh!

Señora Coqueta

Re-escrito
®2009

Coqueta Vocabulario: 
Driveway - entrada para autos, estacionamiento estrecho 

post - pegar 

blog - de inglés web log, sitio web como diario personal de su autor donde comparte sus intereses, donde comentan sus lectores. 

laptop - computadora portátil

1 comment:

Savina Lim said...

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